Un militar fue aprehendido luego de protagonizar disturbios en estado de ebriedad mientras portaba armas de fuego. El hecho ocurrió en una zona urbana y generó preocupación por el uso indebido de armamento en espacios públicos. La intervención policial permitió controlar la situación y el caso quedó a disposición de la justicia militar y ordinaria. El episodio reaviva el debate sobre la responsabilidad de los uniformados fuera de servicio.
