
ASUNCIÓN, 19 de enero de 2026
Chile enfrenta nuevamente una emergencia nacional por los incendios forestales que golpean con fuerza las regiones de Ñuble y Biobío. La magnitud de los siniestros obligó al Gobierno a decretar el estado de catástrofe, ante la combinación de altas temperaturas, fuertes vientos y múltiples focos activos que han provocado evacuaciones masivas, destrucción de viviendas y víctimas fatales.
Según la Corporación Nacional Forestal (CONAF), hasta la mañana del domingo se registraban 24 incendios activos en todo el país, siendo los de mayor intensidad los localizados en Ñuble y Biobío. La Agencia Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) informó que casi 20.000 personas debieron abandonar sus hogares como medida preventiva, mientras que al menos 250 viviendas fueron destruidas, dejando a cientos de familias damnificadas.
El Gobierno confirmó que el número de fallecidos ascendió a 16 personas: 15 en la región del Biobío y una en Ñuble, en la comuna de Bulnes. Además, se reportaron 19 personas lesionadas, con 14 heridos en Ñuble y cinco en Biobío. Las autoridades no descartan que el número de afectados aumente a medida que avance el trabajo de verificación en las zonas más golpeadas.
El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, detalló que la superficie total afectada alcanza las 20.000 hectáreas. Para enfrentar la emergencia, se desplegaron más de 3.700 voluntarios de Bomberos, junto a carabineros y brigadas especializadas, además de un amplio operativo aéreo con más de 20 aeronaves en ambas regiones.
En sectores como Lirquén (Penco) y Punta de Parra (Tomé), el fuego alcanzó zonas urbanas y arrasó con viviendas, escuelas y balnearios turísticos. Autoridades locales calificaron la situación como una “tragedia sin precedentes”, destacando que en algunos sectores se destruyó hasta el 100% de las viviendas.
El presidente Gabriel Boric declaró el estado de catástrofe y evalúa medidas adicionales como el toque de queda en zonas críticas, mientras llamó a la unidad nacional frente a la emergencia. Por su parte, el presidente electo José Antonio Kast instó a centrar los esfuerzos en el combate de los incendios y la asistencia a los afectados.
Las condiciones climáticas extremas —con temperaturas que podrían alcanzar los 38 grados y fuertes vientos— han dificultado el trabajo de los equipos de emergencia y favorecido la propagación de las llamas. Expertos advierten que el escenario se agrava por la sequía prolongada y el impacto del cambio climático, lo que plantea la urgencia de reforzar políticas de prevención y gestión de riesgos.
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