Después de dos meses de aparente calma, el volcán Etna, ubicado en la isla de Sicilia, Italia, volvió a entrar en erupción. La actividad volcánica comenzó con una serie de explosiones estrombolianas, acompañadas por la expulsión de lava que descendió por las laderas del cráter. El fenómeno fue visible desde varias ciudades cercanas, generando alerta en la población y en los servicios de emergencia. Las autoridades italianas monitorean la situación y han activado protocolos de seguridad. El Etna es uno de los volcanes más activos de Europa y su actividad representa un espectáculo natural, pero también un riesgo constante
