El médico y presidente de la Fundación Salud, Educación y Sociedad, que aspira a competir por la Presidencia de Uruguay, defendió una agenda basada en salud pública, educación y prevención. Su participación en la UNESCO se produjo en medio de un debate global sobre el envejecimiento de la población y el futuro de los sistemas sanitarios.

Por Daniel Fernando Mejía Lozano
Corresponsal Senior desde París, Francia
PARÍS.— Entre alcaldes, expertos en urbanismo y responsables de políticas públicas llegados de Europa y América Latina, el médico uruguayo Raúl Germán Rodríguez llevó al 10° Foro Global de Ciudades Sostenibles Agenda 2030 una idea que considera decisiva para el futuro de las sociedades: el desarrollo no puede medirse únicamente por el crecimiento económico o la infraestructura, sino por la capacidad de los Estados para garantizar salud, educación y bienestar.
La décima edición del encuentro, celebrada el pasado 11 de junio en la histórica Sala IX de la UNESCO y organizada por el Instituto Mejores Gobernantes A.C., reunió a líderes locales, especialistas y representantes institucionales para debatir sobre los desafíos que enfrentarán las ciudades en las próximas décadas. La transición energética, la movilidad, la innovación y la resiliencia climática ocuparon buena parte de la agenda. Pero detrás de esas discusiones emergió una preocupación compartida: cómo responder al envejecimiento demográfico y al aumento de las enfermedades crónicas.
En ese escenario, Rodríguez presentó una visión centrada en la salud pública como política de Estado. Presidente de la Fundación Salud, Educación y Sociedad y con aspiraciones presidenciales en Uruguay, el médico sostiene que las próximas décadas exigirán una integración mucho más estrecha entre los sistemas sanitarios, la educación y las políticas de prevención.
Las cifras explican la magnitud del desafío. Según Naciones Unidas, el 68 % de la población mundial vivirá en ciudades en 2050. La Organización Mundial de la Salud estima que las enfermedades no transmisibles, entre ellas el cáncer, la diabetes y las patologías cardiovasculares, son responsables de casi el 74 % de las muertes en el planeta. Paralelamente, la población mundial mayor de 60 años se duplicará hasta alcanzar los 2.100 millones de personas hacia mediados de siglo.
Uruguay, considerado uno de los países con mayor desarrollo humano de América Latina, enfrenta una transición demográfica que lo aproxima a la realidad europea. La esperanza de vida supera los 78 años y el porcentaje de adultos mayores continúa aumentando. Para Rodríguez, esta transformación obliga a replantear el modelo tradicional de salud y avanzar hacia sistemas más preventivos y sostenibles.
«Las sociedades envejecen y las enfermedades cambian. El desafío ya no es únicamente curar, sino prevenir», ha repetido en diferentes escenarios.
Su planteamiento busca convertir a Uruguay en un referente regional en envejecimiento saludable, medicina preventiva y atención primaria. La propuesta contempla fortalecer la formación ciudadana, promover estilos de vida saludables y utilizar la tecnología para mejorar el acceso y la eficiencia del sistema sanitario.
La discusión no es exclusiva de América Latina. Francia, Alemania, España e Italia se encuentran inmersos en reformas destinadas a garantizar la sostenibilidad financiera de sus sistemas de salud frente al incremento de la esperanza de vida y la presión que ejercen las enfermedades asociadas al envejecimiento.
En ese contexto, la participación del médico uruguayo en la UNESCO reflejó una tendencia creciente: la irrupción de profesionales, académicos y organizaciones civiles en debates que históricamente estuvieron reservados a los gobiernos y organismos multilaterales.
Más allá de las intervenciones técnicas, el Foro Global de Ciudades Sostenibles dejó una conclusión compartida por numerosos participantes: las ciudades del siglo XXI deberán ser más humanas. El acceso a la salud, la educación, los espacios públicos y la cohesión social serán factores tan determinantes como la innovación tecnológica o la infraestructura.
Con esa visión, Raúl Germán Rodríguez aprovechó uno de los principales escenarios del sistema de Naciones Unidas para proyectar una agenda que trasciende las fronteras de Uruguay y que busca instalar una discusión que ya domina buena parte de Europa: cómo construir sociedades más longevas, resilientes y preparadas para enfrentar las incertidumbres del futuro.
Al finalizar la jornada en París, una idea parecía sintetizar el espíritu del encuentro: las ciudades del mañana no serán recordadas por la altura de sus edificios ni por la velocidad de sus conexiones digitales, sino por la calidad de vida que sean capaces de ofrecer a quienes las habitan.
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