Sebastián Marset: del fútbol a la lista de la DEA

La historia de Sebastián Marset, joven uruguayo de 30 años, refleja el contraste entre el sueño deportivo y la fama internacional por un negocio oscuro: el narcotráfico. Su vida transcurrió desde la Intermedia paraguaya hasta convertirse en uno de los más buscados por la DEA.

Marset llegó al Deportivo Capiatá en un llamativo Lamborghini con detalles de oro, mostrando un estilo de vida que despertó curiosidad en el ambiente futbolístico. Su incursión en el fútbol paraguayo estuvo marcada por intentos de cumplir con dinero el sueño de ser profesional, pero según investigaciones, habría utilizado la estructura de equipos locales para inyectar millones de dólares provenientes del tráfico de cocaína hacia Europa.

No fue investigado en una sola causa, sino en sucesivos operativos que marcaron su caída: desde Arai 1 hasta el megaoperativo A Ultranza PY, donde comenzó a ocultarse. Las cifras que rodean a su organización son impactantes: según la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), su red logró enviar más de 32.000 kilos de cocaína a Europa solo en 2021.

El crecimiento exponencial de su “negocio” año tras año lo vinculó directamente con estructuras criminales transnacionales. En paralelo, su fichaje en el fútbol habría servido como fachada para legitimar ingresos y expandir contactos.

El caso de Marset se convirtió en un símbolo de cómo el deporte puede ser utilizado como plataforma para operaciones ilícitas, y su nombre sigue siendo referencia en investigaciones internacionales sobre narcotráfico.

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