
Agentes de la Agencia Antidrogas de EE UU trasladan Nicolás Maduro y su mujer, la diputada venezolana Cilia Flores, al tribunal federal de Nueva York este lunes.XNY/Star Max (GC Images)
Asunción 5 de enero de 2026
Caracas vive un nuevo capítulo de incertidumbre política
La crisis venezolana ha dado un giro histórico tras la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, durante la operación militar estadounidense del pasado sábado en Caracas. Ambos comparecieron este lunes ante el tribunal federal de Nueva York, donde se declararon inocentes de los cargos de narcoterrorismo que se les imputan. “Todavía soy el presidente de Venezuela”, afirmó Maduro en su intervención, antes de que el juez fijara una nueva audiencia para el próximo 17 de marzo.
Delcy Rodríguez asume la presidencia interina
En paralelo, la Asamblea Nacional se prepara para la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta interina, tras haber sido designada por el Tribunal Supremo durante el fin de semana. Su hermano, Jorge Rodríguez, fue ratificado en el cargo de presidente de la Cámara, consolidando así el poder de la familia Rodríguez en las instituciones venezolanas.
La nueva mandataria ha emitido un comunicado en el que llama a la cooperación con Estados Unidos, pero al mismo tiempo reivindica el derecho de Venezuela a la paz y la soberanía.
Presión internacional y sanciones económicas
El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a presionar públicamente a Rodríguez, exigiendo acceso irrestricto a los recursos estratégicos del país: “Queremos acceso a todo lo que pidamos, al petróleo, a carreteras y puentes, todo lo que exijamos nos lo tiene que dar”.
Por su parte, el Gobierno de Suiza anunció la congelación inmediata de los activos vinculados a Maduro, intensificando el cerco financiero contra el líder venezolano.
Escenario abierto
La detención de Maduro y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina abren un escenario de alta tensión política y diplomática. Mientras en Nueva York se prepara un juicio que podría marcar un precedente internacional, en Caracas se redefine el mapa de poder con un liderazgo interino que busca equilibrar la presión externa con la estabilidad interna.
El futuro de Venezuela se debate ahora entre la incertidumbre judicial en Estados Unidos y la reconfiguración institucional en Caracas, en un contexto donde las decisiones de la comunidad internacional serán determinantes para el rumbo del país.
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